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Poética

Escribir un poema: marcar la piel del agua.
Suavemente, los signos
se deforman, se agrandan,
expresan lo que quieren
la brisa, el sol, las nubes,
se distienden, se tensan hasta
que el hombre que los mira
-adormecido el viento,
la luz alta-
o ve su propio rostro
o -transparencia pura, hondo
fracaso- no ve nada.
Angel González

nº 109 viernes. 23 de diciembre de 2004

Hay gente que teme las tormentas, a mi, me sucede todo lo contrario, Me encantan! Sobretodo en verano, cuando una tarde de calor sofocante parece incomodar la siesta de un Eolo que enojado, se despierta provocando una pequeña ventisca y en apenas un instante, sin tiempo a reaccionar, el día se vuelve noche y la lluvia cae inmisericorde sobre las flores de los balcones de la plaza de cualquier pueblo o las cabezas de los despistados transeúntes que corren a guarecerse bajo los soportales, asustados por la rotundidad de los truenos y la violencia de los relámpagos pero pasa, y el sol vuelve a salir y la gente regresa a las terrazas y en el ambiente queda un olor a tierra mojada que yo guardaría en un frasco como una preciada esencia.


TORMENTA
Cuando el agua esperábamos ansiosos,
una nube de polvo cubrió el cielo.
Fue Inútil cerrar puertas y ventanas:
nos invadió los hondos aposentos,
cubrió maderas, apagó cristales,
cayó sobre mis libros y cuadernos,
fue crujido gris entre los dientes
y ceniza fugaz en los cabellos.
El limpio patio se llenó de tierra,
de hojas, de plumas, de papeles viejos,
cantaron el vuelo unas palomas
y se encrespó ruidoso el gallinero.
¡Qué lástima me dio la madreselva
zarandeada, rota, por el viento,
y mi sillón de voluptuosos mimbres
derribado de bruces en el suelo!
Pero brilló un relámpago de pronto,
estalló un largo trueno,
y veraniegas, numulares gotas
se abrieron paso por el sucio velo.
Y en seguida la lluvia
empezó a resonar sobre los techos.
Fue entonces un cerrar y abrir de puertas,
un respirar con los pulmones plenos,
un poner tinas bajo de los caños
que un chorro daban argentino y trémulo,
sacar las plantas de los corredores,
diosmas, jazmines, tímidos helechos,
y un gozo de cepillos y de escobas
guiando las aguas hacia el sumidero.
Igual cosa que hacían los de al lado,
y los de enfrente, y casi todo el pueblo. 
Ahora todo es frescura y poderío,
el mármol brilla, el bronce echa reflejos,
los mosaicos parecen de oro puro,
el paraíso tiene un verde nuevo,
y en el umbral sentado de mi casa
miro sencillamente el universo.
Baldomero F. Moreno

nº 107 viernes. 26 de noviembre de 2005

Hoy una poesía de Borges que seguro ya conocéis pero que conviene releer de vez en cuando.

FICCIONES
Si pudiera vivir nuevamente mi vida...
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría
muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes,
contemplaría más atardeceres, subiría más montañas,
Nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas, tendría más
problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida,
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos, no te pierdas el Ahora.
Yo era de esos que nunca iban a ninguna parte sin
un termómetro, una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas, si pudiera volver a vivir,
viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo
a principios de la primavera y seguiría así
hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más
amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera
otra vez la vida por delante.
Pero tengo 85 años
y sé que me estoy muriendo.
Jorge Luis Borges

Afirmación

Viajar por carreteras secundarias,
más cerca del paisaje,
amarillos los álamos y la tierra mojada,
el coche muy despacio sobre el puente.
Afirmación posible
de que nos sobra el tiempo
para perdernos en nosotros mismos,
porque el mundo con todas sus ciudades
está siempre en el sitio dónde estamos nosotros,
única rosa de los vientos,
único puerto de llegada.
Aquí, entre tu y yo,
entre los álamos y el río,
la luz de otoño vive
con la tranquilidad de los recuerdos
y nunca necesita pasaporte
para entrar y salir
de nuestro corazón.
Luis García Montero

nº 91 viernes. 2 de julio de 2004


Hoy es luna llena pero mientras llega la noche volvemos la vista al cielo con Claudio Rodríguez.
 
Cielo

Ahora necesito mas que nunca
mirar al cielo. Ya sin fe y sin nadie,
tras este seco mediodía, alzo
los ojos. Y es la misma verdad de antes
aunque el testigo sea distinto. Riesgos
de una aventura sin leyendas ni ángeles,
ni siquiera ese azul que hay en mi patria.
Vale dinero respirar el aire,
alzar los ojos, ver sin recompensa
aceptar una gracia que no cabe
en los sentidos pero no les da nueva
salud, los aligera y puebla. Vale
por mi amor este don, esta hermosura
que no merezco ni merece nadie.
Hoy necesito el cielo mas que nunca.
No que me salve, sí que me acompañe.

Claudio Rodríguez

nº 89 viernes. 18 de junio de 2004

Hace tiempo que no ponemos poesía, así que hoy, Hikmet, un poeta turco nacido en la Salónica otomana de principios de siglo que vivió a caballo entre Estambul y Moscú. Y que desde la cárcel escribía esto

DESDE LAS CUATRO CÁRCELES
Poema nº 2

Estoy extraordinariamente contento de haber venido al mundo,
amo a su tierra, su luz, su lucha y su pan.
A pesar de conocer hasta el centímetro la medida de su circunferencia,
y de saber que no es mas que un juguete al lado del sol,
el mundo es increíblemente inmenso para mí.
Hubiese deseado
recorrer el mundo, ver los peces, las frutas, los astros que no he visto,
y sin embargo,
solamente en los libros y en los mapas viajé por Europa.
No he recibido ni siquiera una carta
con un sello azul matado de Asia.
Lo mismo yo, que el tendero de mi barrio
somos totalmente desconocidos en América.
Pero qué importa:
Desde la China hasta España, desde el Cabo de Buena Esperanza a Alaska,
en cada milla marina, en cada kilómetro, tengo amigos y enemigos.
Amigos que no nos hemos saludado ni una vez siquiera,
sin embargo, podríamos morir por el mismo pan, por la misma libertad,
la misma nostalgia.
Y enemigos sedientos de mi sangre
como yo sediento de la suya.
Mi fuerza:
es que no estoy solo en este inmenso mundo.
El mundo y sus hombres no son ningún secreto para mi corazón
ningún enigma para mi ciencia.
NAZIM HIKMET

nº 79 viernes. 7 de abril de 2004

Nos vamos. En apenas unas horas empiezan nuestras vacaciones de Semana Santa. Algunos trabajareis mañana y otros afortunados llevan toda la semana tumbados al sol. En "viernes" no hemos querido faltar a nuestra cita semanal y entre procesión y procesión o entre chapuzón y vuelta y vuelta al sol, seguro que hay tiempo para la poesía, el cine, la literatura y la cocina.

MORIR SIN EXTRAÑEZA
La melancólica belleza de la tarde
me inunda con su luz extraña.
Canta la vida un himno soñoliento,
una delgada música secreta,
y navega por ella un vago anhelo.
Miro la luz arrodillada y mansa,
su melena dorada entretejida
con el verde susurro de los árboles.
Flota en el aire un lento acabamiento,
un acorde aromado de misterio.
La luz palpita, parpadea absorta,
se distribuye ecuánime y paciente
como un río de miel que se desboca,
que no quiere morir con estridencia.
Suena el tiempo en la tarde que agoniza
y los pájaros vuelan indecisos
mientras la luna brilla transparente
anticipándose a un ocaso tardío,
a un poniente que duda y que no acaba
de hundir al sol en su dorada tumba.
 
 
Hay en el aire un cándido abandono,
un aliento pausado, una promesa
de retorno, de vuelta a la alegría.
Miro la lentitud del tiempo apaciguado
en las olas de sombra que humedecen
la orilla de una playa sin fronteras,
una playa que va desde la vida hasta la vida,
un mar de tiempo siempre amaneciendo.
Todo calla y palpita sin destino,
como el cielo y el mar o como el alma.
Todo vive obligado por la vida,
sin causa, sin remedio, inútilmente.
Todo vive para morir sin extrañeza
sin renegar de su corto vivir,
sin miedo a que la sombra no se acabe,
a que se muera el día para siempre.
Todo se apaga amablemente, mientras
huele la noche a madreselva
y allá, en La Antilla, a la orilla del mar
- como un milagro -
la anciana araucaria reverdece.
Francisca Aguirre. Playa de la Antilla, Lepe (Huelva)


nº 70 viernes. 6 de febrero de 2004

Como parece que la primavera se está adelantando, en "viernes" no hemos querido abandonar el invierno sin proponer un viaje por escenas y paisajes invernales...
Noches de invierno
Siempre a media noche,
acurrucados junto al fuego,
los cuerpos se reencuentran
con el cansancio del día,
no conozco otra música mejor
que unos versos que crepiten
suavemente al oído,
y al fondo de nosotros se dirijan
para extraer de él lo más preciado
e incitarnos a hacer
un último sobreesfuerzo:
unas chispas de luz,
una paz repentina,
unos acordes recuperados
que nos permitan levantar
un tenue puente
hacia nosotros mismos,
y entónces atreverse a cruzarlo,
cuando nos faltan las fuerzas
y más lo necesitamos.
Alex Susana

nº 64 viernes. 12 de diciembre de 2003

Habitualmente "viernes" propone una escapada por paisajes espectaculares de diferentes paises, ciudades o escenarios naturales. Hoy la propuesta es mas cercana pero no menos atractiva, hoy sugerimos un viaje por nuestro mundo cotidiano.
A ti
Sentarse a soñar, sentarse a leer,
sentarse a aprender cosas del mundo
fuera de nuestro mundo de aquí y de ahora,
nuestro mundo de problemas.
A soñar con vastos horizontes del alma
a través de sueños íntegros,
sin trabas, libres, ¡ayúdame!
A todos vosotros soñadores tambien,
ayudadme a construir
nuestro mundo de nuevo.
Os tiendo mis sueños.
Langston Hughes

nº 57 viernes. 24 de octubre de 2003

Primer "viernes" desde Segovia. Apenas si he tenido tiempo de conocerla porque despues del trabajo me voy a Madrid pero en mis paseos por el casco histórico, camino de algún sitio dónde tomar un café, he descubierto una ciudad acogedora dónde pasado y riqueza arquitectónica se integran armoniosamente en la vida diaria y así cuando no tengo sitio en el trabajo para aparcar, a escasos metros tengo los jardines del Alcazar dónde puedo dejar mi coche hasta la hora de la partida; si vengo en autobús, como hoy, atravesando la judería en ocho minutos llego a la plaza de la Merced que es dónde está mi Servicio Territorial en una calle siempre llena de turistas que comunica la Catedral en la Plaza Mayor con el Alcazar. En cuanto tenga una casa aquí quedais todos invitados a conocer y dejaros seducir por Segovia.

Hoy, una de mis poesías favoritas.

LO QUE AL DIA LE PIDO
Lo que al día le pido ya no es
que me cumpla los sueños, que me entregue
los deseos cumplidos de otros días,
porque al fin he aprendido que los sueños
son igual que las alas de un insecto
y al tocarlos el hombre se deshacen;
y es que un sueño al cumplirse es otra cosa
que no ayuda a volar.
Lo que al día le pido es ese sueño
que al rozarlo se parta en otros sueños
lo mismo que una bola de mercurio,
y que brille muy lejos de mis manos.
Lo que al día le pido empieza a ser
más dificil incluso de alcanzar
que los sueños cumplidos, porque exige
la fe antigua en los sueños.
Lo que al día le pido es solamente
un poco de esperanza, esa forma modesta
de la felicidad.

Vicente Gallego (de La plata de los días)

nº 56 viernes. 10 de octubre de 2003

EL SOL DEL MEMBRILLO
Las mejores horas para sacar fotos son el amanecer y el crepúsculo. La luz da una apariencia distinta a los objetos, en cierto modo irreal. Así veo yo la luz del otoño; tal vez ayude, que me acabo de tomar unos vinos en una terraza al sol y mi percepción de la realidad era parcial, casí onírica.
Y es que en otoño, el campo se tiñe de amarillos, rojos y ocres que en condiciones normales no son los protagonistas cromáticos de este escenario y que invitan a coger una manta para sentarts apoyada en un árbol a disfrutar del sol del otoño, el sol del membrillo, en un ratito de soledad con un buen libro entre las manos...ASM

Ese libro podría ser El espíritu de la Tierra -Antología poética- de Miguel Torga.

DECLARACIÓN
En la vida real como en los sueños:
nunca he pisado un suelo de firmeza.
Busco en el recuerdo
un sólido camino recorrido,
y veo siempre un barco sacudido
por las olas furiosas del destino.
Un barco inconsciente de chiquillo,
un barco temerario de muchacho,
y un barco de hombre, que ya no domino
entre las rocas dónde se deshace.
Pero el cielo era bello
cuando en la noche el dueño lo encendía;
y era bello el reir de la poesía,
como el amor, dragón insatisfecho;
y bello no tener dentro del pecho
ni miedo, ni inquietud, ni vanidad.
Por eso digo que valió la pena
la dura realidad
de este viaje trágico-terreno
siempre golpeado por la tempestad.

Miguel Torga.

nº 48 viernes 1 de agosto 2003

Viernes es cáncer -nació un 19 de julio- y quizá a eso le deba un cierto toque romántico que hoy nos lleva de viaje por el universo en un intento por disfrutar de las estrellas y constelaciones desde la cercanía, evocando las numerosas excursiones que en las noches de verano, cuando eramos adolescentes, hacíamos al campo a "mirar estrellas", siempre en busca de aquella estrella fugaz a la que pedir un deseo. Por eso hoy, volvemos la vista hacia el firmamento con la intención de que cada uno encuentre esa estrella fugaz encargada de hacer realidad su sueño.......

A veces nos confunden las estrellas
que miramos con los ojos perdidos,
como en las tardes de verano vamos
de brisa y agua tras dudosas huellas.

Nos miran, y las vemos, y son bellas,
pero no son las almas que añoramos.
Tal vez no están. Más, claras, las soñamos
y nos soñamos como vida en ellas

Y algo como dolor, melancolía
o afán de luz, nos lleva dulcemente
a pronunciar los nombres que perdimos

Hasta que asoma el sol y el nuevo día,
o llena de rocío nuestra frente,
o nos devuelve el llanto que le dimos.

Antonio Carvajal

nº 44 viernes. 4 de julio de 2003

El mar y la poesía son dos de los temas favoritos de "viernes" a los que de vez en cuando regresamos inevitablemente para alejarnos de la rutina, sentirnos mas libres y dejarnos llevar...
EL RECUERDOEl recuerdo es la patria de los barcos hundidos.
Hay trozos de mi vida que habitan bajo el agua:
burbujas de lo amado, jirones de lo habido_
Mi copa y yo tenemos la misma sed amarga.
Se me ha me ha muerto la hora como si fuera un niño,
tierna y luminiscente. Nunca podré enterrarla.
Fue demasiado leve, iba hacia el infinito.
Cupo el silencio en ella, fue demasiado clara.
Cupo en ella saberse catapulta y principio,
urdir sabias mentiras, armarse de esperanza,
burlarse de la noche, tomar lo apetecido,
negarse a la tristeza, romper, soltar amarras.
Esa hora, la hora del oro fugitivo,
cuando se arriba a puerto, cuando se arroja el ancla,
y uno comprende, y sabe, que el amor está escrito,
porque no hay otro viaje, ni existe otra palabra;
y parece que el aire se apelmaza en racimos,
y que la ropa quema, y que las flores sangran,
y que los labios tienen mojado su destino,
cuando todo comienza, cuando todo se acaba;
esa hora en que el rayo alza su pecho erguido,
y disipa las sombras, y ruge, y se agiganta,
ese cuerno exultante, ese golpe exquisito,
le ha cabido al recuerdo, lo llevo en mis entrañas.
Fue cumbre, fue cometa, fue pájaro incisivo,
fue pliegue, fue pañuelo, fue carne visitada,
fue la llave, la espuma que morirá conmigo.
Yo le debo mi fuerza al vuelo de una falda.
Si fue sólo un instante, los que le han precedido
fueron pasillos ciegos, pólizas necesarias,
y los que la siguieron tienen el tacto frío
de los jarrones rotos, de la belleza exacta.
¿Por qué será tan breve la gloria de un suspiro?
¿Por qué se tienen miedo la luz y la constancia?
¿Por qué los astros brillan, flotan en el vacío?
¿Por qué sobrevivimos al funeral del alma?
Aunque quise olvidarte, cuánto te necesito.
Quizás si no me hubiera marchado, si me llamas,
si la corriente empuja tu aliento contra el mío,
si se apiadan las rocas, si las olas nos salvan;
si la memoria tiene su fuego repartido,
si los perfumes besan, si los misterios hablan,
si el mar descubre a veces su tesoro escondido,
si hay hombres y caminos que nunca se separan;
si es preciso que seas, porque fuiste preciso,
y puede la marea devolverte a la playa,
si respirar a solas carece de sentido,
si no tiene sentido morirse de nostalgia;
surge en el horizonte, proclámate venido,
trepa hasta mi cintura, vuelve dónde me amabas.
Allá entre las arenas del fondo del olvido,
mi boca sabe a fruta, mi corazón aguarda
que empiece lo imposible, que ocurra lo que tarda
y, sin embargo, quiso, pudo haber ocurrido.
Laura Campmany

Delicuescencia

Reventado clavel blanco y distante,
lepra inversa del cielo sois vosotras,
altas nubes de junio.
¿Qué sonora alegría le regala
de cristal afinado
vuestra espuma inocente a la mañana nuestra, tan misteriosa y nítida, que produce observaros en el día del hombre?
Formas breves de un sueño sois vosotras, confirmación liviana de estos ojos que os contemplan flotar calladamente sobre
la cima hueca de la vida.
Delicuescencia pura y noble sois,
blancas nubes serenas,
felicidad sin causa
bajo el cobre encendido de este sol impasible.
Como nosotros mismos sois vosotras
y por eso miraros nos conmueve,
altas nubes de junio:
humo limpio de un tiempo en que juntos ardemos.

Vicente Gallego

Queda el poema

Pilar Gonzalez España en su libro de poemas EL CIELO Y EL PODER dice que "un poema es un fluido cerrado entre su techo/cielo y su suelo/tierra, sólo el ojo del lector, como la luna, despierta sus mareas". Así que hoy que no tenemos crítica en esta sección, ponemos un poesía de Marisol Gonzalez Felip.
Queda el poema
como en un lamento,
desnudo y solo,
frágil como una espiga de amor.
Las flautas del silencio
hieren la noche de canciones
y los ojos de las estrellas
tocan tu zozobra.
Las amapolas del camino
me anuncian los años
como alfombras de caricias.
Por el poema
subo y bajo cada día
a las cimas de los pétalos
que perfuman mi memoria,
a los labios del crepúsculo
que reconocen los míos,
a las cejas de la primavera
y al alba de los besos.
Queda el poema
signo de las horas
y arma de doble filo.
Imagino amaneceres
escarchados de versos,
el canto inmarchitable
de los crisantemos
libres de todos los nombres.
Queda el poema
por si acaso el relámpago
de unos párpados
es más largo que el olvido.
Marisol Gonzalez Felip.

nº 30 viernes. 21 de marzo de 2003

Hoy es el día internacional de la poesía así que era ineludible un poema, esta vez, de Claudio Rodriguez, que nació en Zamora y la verdad, si naces y creces en una pequeña ciudad de provincias yo creo que tienes más posibilidades de hacerte poeta porque las horas discurren lentas. De niño pasearía por la calle Santa Clara en dirección a la zona antigua, para disfrutar de algunas de las iglesias románicas más notables y bellas que se pueden encontrar en un casco urbano. Su recoleto entramado de calles estratégicamente enclavado en un altiplano sobre el Duero invita a perderse por ellas y permaneciendo alerta a la realidad, hacer valiosas las sensaciones mediante la palabra en la poesía.

Tú mismo lo dijiste:
"Aquí si es peligroso"
Te referías
a la luz de las llanuras altas,
a su aire tan claro y transparente,
al paso de las aves
por los senderos del espacio,
a la brillante flota de las constelaciones,
al rumor del río Duero,
que tampoco da tregua.

Pero no se trataba solo de eso:
en el fondo,
te estabas refiriendo a la pureza,
a la honda verdad que se desprende
de lo que vive en plenitud y es libre,
y deja
en quien contempla tanta maravilla
un poco de nostalgia
y el temor de no ser
digno de recibir dones tan altos.

¿Basta el deseo para merecerlos?
¿Que otras credenciales avalaban
tu avidez?

Ignorabas, temías.
La luz aquella que te deslumbraba
ilumina la meta, no el camino.

Para quien anda a tientas,
y no sabe,
la noche abierta es
un peligro hermoso.
Claudio Rodriguez.

nº 27 viernes. 1 de febrero de 2003

La poesía exalta el mundo mediante la palabra haciendo relevante lo que siempre hemos tenido al lado sin apenas percibirlo. De este modo nos anima a estar alerta, a sentirnos más libres, a admirar, en una palabra, a disfrutar más intensamente la realidad y a vivir en ella.......

UN LARGO ADIOSQué perezoso día
que no quiere marcharse
hoy a su hora.
El sol,
ya tras la línea lúcida
del horizonte,
tira de él,
lo reclama.
Pero
los pájaros lo enredan
con su canto
en las ramas más altas,
y una brisa contraria
sostiene en vilo el polvo
dorado de su luz
sobre nosotros.
Sale la luna y sigue siendo de día.
La luz que era de oro ahora es de plata.
Angel González

De la sociedad de los poetas muertos

Para despedir el año e introducir la pps de hoy, una poesía de Walt Whitman cargada de optimismo...

De La sociedad de los poetas muertos.

No dejes que termine el día
sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz,
sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el
derecho a expresarte, que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer
de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras
y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis,
nos derriba, nos lastima, nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
te puedes apartar una estrofa,
pero no dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio
espantoso.
No te resignes. Huye.
'Emito mis alaridos por los
techos de este mundo',
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía
sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo
y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.
Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros 'poetas muertos',
te ayudan a caminar por la vida
La sociedad de hoy somos nosotros
Los 'poetas vivos'.
No permitas que la vida te pase a ti
sin que la vivas ....

Walt Whitman

El Camino

Mi vida tiene forma de camino,
y un fondo de verdad en la maleta,
y una ilusión, ridícula y secreta,
dónde confluyen Dios y mi destino.
Mi vida tiene ya sabor a vino,
y a noches de relente y escopeta,
y a pan desmenuzado en la cuneta,
y a humilde vocación de peregrino.
Mi vida es algo tonto que dormita
bajo la higuera azul de la esperanza
mientras el tiempo, inexorable, avanza.
Mi vida es un clamor que resucita
cuando siente que existe, cuando alcanza
un poco del amor que necesita
Laura Campmany

Primavera silenciosa

"Los juncos se han marchitado en el lago y ningún pájaro canta" Keats. Así empieza " Primavera silenciosa " el libro de Rachel Carson, precursora del ecologismo, que en 1962 se atrevió con la denuncia despues de muchos años de contar solo la vida, solo la belleza. La extinción, la polución, el irreversible envenenamiento, ya no es naturaleza. Ha huido de allí el enigma. Ha pasado mucho tiempo desde entónces y sin embargo, aún hoy, veo caer, como la nieve, venenos por los campos. No queda más remedio que contar la belleza de la vida.
Mónica Fernández-Aceytuno