Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Portugal. Mostrar todas las entradas

ULM: Chapitô. Lisboa

Lisboa es una de las ciudades favoritas en esta sección. Esta vez la recomendación de "viernes" tiene un destinatario especial: Apostolos, que se va a ver la final de la Eurocopa con unos amigos.
CHAPITÔ
Costa do Castelo 7. Lisboa
Chapitô es un espacio único en Lisboa; tras la visita obligada al Castillo de San Jorge y en la misma ronda que lo circunda encontramos una puertecita muy discreta e incluso algo cutre, pero que da entrada a un lugar especial, variado, en el que tenéis desde una barbacoa, a un restaurante de diseño, una fuente que refresca el ambiente, y una terraza desde donde se divisan unas de las mejores vistas de la ciudad; y eso es lo que lo hace único, único es el momento en el que parece que el tiempo se detiene mientras te tomas una cervecita y contemplas el atardecer, como la ciudad va tomando ese color tan particular.
Este lugar en el mundo va dirigido especialmente a los lectores de viernes que este domingo se van a desplazar a Lisboa para vivir la final de la Eurocopa, vamos a Apostolos, ya que no si no se consiguen entradas para el partido, éste es un lugar en el mundo fantástico para vibrar con los goles de Grecia . . . . o de Portugal. 
Suerte.
Fátima

Fado en mim. Mariza

Vende sonhos e maresía,
tempestades apregoa,
seu nome propio: Maria,
seu apelido: Lisboa.

Mariza es la mozambiqueña más rubia, y la rubia más negra. Se viste con altura de maniquí con vestido largo y chal de fadista. Tiene una de las voces más interesantes de las nuevas fadistas (Cristina Branco, Mafalda Arnauth, Misia y Dulce Pontes), pero tuvieron que descubrirla los holandeses. Este es su primer disco. Cuenta en la guitarra portuguesa con el honor de Custodio Castelo (el marido de Cristina Branco). Si podeis verla en directo es una diosa, capaz de hacer enloquecer al público. Y si no la canta (que lo hace siempre) pedidle “Barco negro”. Nadie la canta como ella.
Ana Ruiz

Nuestro Album

No hace mucho que Ana, Raquel y yo nos escapamos a Lisboa para pasear por las calles del Chiado, Alfama, A Baixa....... embriagarnos en y de la noche del Barrio Alto lisboeta y desplazarnos en el tranvía 28 hasta Prazeres un romántico cementerio sobre una colina que domina el Tajo cerca ya de su desembocadura...

ULM: Divina-Pavilhao Chinés

Lisboa es en sí misma "un lugar en el mundo" con multiples rincones y calles para perderse. Una ciudad en un enclave privilegiado dónde el tiempo discurre de forma placentera y la idea de vivir por un tiempo entre sus gentes te asalta a cada momento... Por eso hoy, de la mano de Ana, nos vamos hasta allí, para visitar dos de los lugares que fueron protagonistas de nuestro viaje y de los que os queremos hacer partícipes por si algún día decidís perderos por su entramado de calles.

DIVINA
Largo de S. Martinho, 6-7 (à Sé)
Enfrente del mirador de Santa Lucía, en pleno barrio de Alfama, entre tiendas de anticuarios, han abierto recientemente un local muy acogedor. Hace de chica para todo. Puedes tomar café por la tarde o copas por la noche, pero además puedes ir a cenar por un precio más que aceptable. Aunque se mueve en los conceptos del diseño no entra en el frío del minimalismo y sin abusar de excentricidades te permite identificar una cierta personalidad propia.

PAVILHAO CHINÉS
Rua D. Pedro V, 89
Hay locales, muy pocos, que te permiten identificarlos a primera vista con la ciudad. Esto pasa con éste. No hay ningún local similar en ninguna otra ciudad. Bueno, ha habido intentos. Pero la exhibición magnífica de colecciones que se puede ver, repartida en las numerosas estancias, es seguramente irrepetible. Cientos de soldados de plomo, de figuras de porcelana, de escudos, de pinturas de sombreros y de casi todo lo que se pueda imaginar. Es un lugar para tomar un chá (té en portugués) o la primera copa de la noche antes de adentrarse en la movida del Bairro Alto lisboeta. 
Ana Ruiz

ULM: Costa Nova do Prado. Portugal.

Cuando Amparo me propuso hablar sobre algún rincón en el mundo la verdad es que me puso en un pequeño aprieto. No resulta fácil hacer una selección de un lugar y mucho menos recomendarlo ya que, creo, cada uno de nosotros encontramos en cada sitio diferente algo distinto y si bien podemos coincidir en la grandeza, belleza o fealdad de un determinado lugar, lo cierto es que resulta difícil que en un mismo enclave todos experimentemos esa sensación de placer que para nosotros lo hace único.

Partiendo de esta dificultad y para solventar el compromiso pensé en algún sitio al cual me gustaría volver y no me costó mucho dar con él. Enseguida me vino a la cabeza un rinconcito de Portugal al que Ana y yo le tenemos especial cariño: Costa Nova do Prado. Cada verano nos escapamos allí y no porque sea un lugar al cual pudiéramos calificar de forma superlativa sino porque, muy al contrario, se conforma con tener el encanto de las pequeñas cosas. Costa Nova tiene el encanto de ser un pequeño pueblo de pescadores que, habilitado para el turismo, no ha permitido la entrada de grandes edificaciones, bastándole con prestar a quienes allí se refugian sus tradicionales casas de madera pintadas con rallas de colores. Costa Nova tiene el encanto de ofrecer a sus visitantes una playa tranquila, alejada de aglomeraciones, en la que se produce una sabia combinación entre un mar fuerte, el viento y los ecos brasileños del bar de la playa. Costa Nova tiene el encanto de asomarse a la ría que la convierte en istmo, donde los barcos de pesca o recreo conviven con los tradicionales moliceiros, barcas con proas muy coloristas que recogen el moliço ( algas ). Costa Nova tiene el encanto de ofrecer una rica gastronomía marinera en la que junto a una gran variedad de pescado incluye platos tan típicos como la caldeirada de enguías ( anguilas) o de marisco, las enguías en escabeche, o la espetada de meixilhoes ( brochetas de mejillón) entre otros. Costa Nova, en fin, tiene el encanto de hacer que nos sintamos bien y al menos, para mí, eso es lo que lo convierte en un buen rincón en el mundo.
Nota: Costa Nova no tiene apenas alojamientos por lo que quienes se decidan a conocer la zona deberán dormir en Aveiro, a cinco kilómetros, lo cual, por otra parte, supone una ventaja ya que permite al visitante conocer esta demacrada “Venecia portuguesa” que, en mi opinión, merece la pena.
Alfredo

ULM: Adega do Ribatejo. Barrio Alto. Lisboa

LISBOA es la capital de la melancolía, de la saudade y del fado. En la “rua diario de noticias, 23” encuentras a Adega do Ribatejo. Es una taberna tradicional, pero a algunos nos parece que cerca del kitsch, tiene un encanto impagable. Allí, todos cantan fados con mejor o peor fortuna: el que te invita a entrar, la que te sirve la mesa, la que cocina, el que te cobra, su hija . . . . Mientras saboreas el delicioso bacalhau con vinho verde, con el fondo de la inconfundible guitarra portuguesa ruegas a los dioses que cuiden a Amalia Rodrígues, que merece el cielo por haber escrito Lagrima y buscas de reojo a Joaquim de Almeida que se deja caer por allí cuando pasa por Lisboa.
Ana Ruiz.

ULM: Rocky Point Café

Primera salida al extranjero de nuestra sección, hoy nos vamos a Portugal. Cerca de Oporto, Antonio nos recomienda perdernos en el Rocky Point Café: libro, mar, cerveza... Si hay sol, yo me voy.
ROCKY POINT CAFÉ.
OPORTO.Muy cerca de Oporto, junto al mar, se encuentra uno de esos sitios sencillos, llenos de encanto y calidez, donde el tiempo no es una simple y cotidiana sucesión de intervalos.
La madera, la arena, el mar. . . lo convierten en un lugar especial, de esos que te gusta disfrutar junto a personas especiales y donde si no están, todavía les echas mucho más de menos.
El Rocky Point es tan sólo una estructura de madera acristalada, ubicada en la arena junto al borde del mar, pero donde tomar un café es disfrutar con la vista de un Océano, leer es sumergirse con un murmullo de olas dentro de un libro y charlar es relajarse en una agradable terraza, contemplando la arena salpicada de rocas redondeadas por las olas donde los niños juegan saltando en busca de moluscos en una intrépida aventura de suelos que resbalan y olas que salpican.
Los días menos cálidos en el Rocky Point se transforman en melancolía refugiada en madera y cristal; sueños y más sueños vividos y compartidos con quien más quieres. En el Rocky Point.
Antonio Alija.