Viernes es fundamentalmente una revista
de viajes, así que hoy María -viajera empedernida- nos propone un viaje a
Hungría a través del vino de Tokaj que nos llevará a un mundo de reyes,
principes, castillos y leyendas
VINO DE TOKAJ
“Vino de Reyes, rey de los vinos”
Así denominó Luis XIV de Francia al vino de Tokaj en el momento en que lo probó. Y con palabras
igualmente apasionadas han celebrado su degustación a lo largo de los siglos
personalidades eminentes en el mundo de la política, las letras, las
ciencias y las artes.
Fue en torno al año 1650, cuando el vino adquirió particular
renombre más allá de las fronteras de Hungría. Fue
entonces cuando el predicador calvinista Maté Szepsi Lacko acertó elaborar a
partir de la uva denominada “oremus” una dulce y jugosa bebida a la que
bautizó con el nombre de “vino de lágrima de Tokaj” (Tokaj aszú) ofreciéndolo
como presente a la bella princesa Susana en la conmemoración de las
fiestas de Pascua.
Pero la historia de los vinos de Tokaj tiene raíces milenarias que lo convierten en leyenda aunque sus referencias
históricas más concretas se apoyan en documentos del s.VI, en los que se hace
descripción pormenorizada de sus cultivos, tan profundamente, que en su himno
nacional se canta: “En los sarmientos de Tokaj, tú nos diste néctar”.
Combina bien con foie gras, quesos azules y postres. También
excelente si se toma solo porque ligeramente fresco, saboreándolo muy lentamente, se puede encontrar, junto a
una consistencia sedosa, una fragancia cautivadora con un sabor que es mezcla
de fruta, mantequilla y caramelo, dejándose llevar en alas de la
imaginación.
La ciudad de Tokaj se encuentra a orillas del río Bodrog, en el nordeste de Hungría, cerca ya de los límites de lo que hoy es Ucrania. La región, rodeada de huertos y viñedos, reúne unas características poco comunes, fruto de una conjunción armónica de clima extremado (veranos cálidos y secos, otoños largos y suaves y soleados, invierno riguroso) y suelo formado en gran parte por capa de lava desmenuzada, rico en elementos minerales. Todo este conjunto de factores externos se alían para permitir el logro de calidades sobresalientes con el trabajo laborioso del viticultor y el del bodeguero, depositario de secretos que se transmiten de padres a hijos, a lo largo de generaciones.
La ciudad de Tokaj se encuentra a orillas del río Bodrog, en el nordeste de Hungría, cerca ya de los límites de lo que hoy es Ucrania. La región, rodeada de huertos y viñedos, reúne unas características poco comunes, fruto de una conjunción armónica de clima extremado (veranos cálidos y secos, otoños largos y suaves y soleados, invierno riguroso) y suelo formado en gran parte por capa de lava desmenuzada, rico en elementos minerales. Todo este conjunto de factores externos se alían para permitir el logro de calidades sobresalientes con el trabajo laborioso del viticultor y el del bodeguero, depositario de secretos que se transmiten de padres a hijos, a lo largo de generaciones.
Nota: para los aficionados al vino como la que suscribe, os
advierto que me tomé tres botellitas sin darme cuenta y me imaginación si que
voló por los imperios, príncipes y reyes, aventureros, etc, etc.
María Tello

No hay comentarios:
Publicar un comentario