
Conocida en España por haber triunfado en el Festival de San
Sebastián, esta coproducción irano-iraquí sorprende desde la primera escena en
la que con un humor que no esperas encontrar en una cinta que trata de la vida
de los niños en las zonas de guerra, ves a un numeroso grupo de hombres
cargando con antenas de televisión encima de una montaña e intentando
orientarlas para recibir noticias del extranjero.
Por si fuera poco sobrecogedor ver la vida de un campo de
refugiados, la historia se centra en los más pequeños, niños que se ganan la
vida limpiando los campos de minas, niños por tanto sin brazos algunos, sin
piernas.... y lo más duro de todo... que no es ficción.
Pero el tema está tratado con tanto cariño y con tanta
sensibilidad (que no sensiblería) que recuerda un poco al tratamiento que
Isabel Coixet dio a su "Mi vida sin mi".
Recomendable por no decir necesaria para todos aquellos que
se atrevan a argumentar a favor de las guerras.
MJ Calabuig
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